|
Preguntas a un líder: Carlos Alberto Montaner, escritor, periodista,
político
Por Ena Curnow
Diario las Américas, Miami, 26 de abril de 2004
Carlos Alberto Montaner es una figura
de primer orden de la oposición cubana en el exterior. Por su capacidad
política y de análisis, por su background teórico es usual que
gobernantes, líderes y personalidades de todas partes del mundo acudan a él
como fuente de consulta para saber los nuevos rumbos tomados por los
acontecimientos principalmente en Cuba y en América Latina. Autor de más de
una veintena de libros –entre otros “Viaje al corazón de Cuba” y “Las raíces
torcidas de América Latina”- ahora recopila materiales para publicar dos
volúmenes, uno de ensayos sobre los cambios en Latinoamérica y otro de
columnas periodísticas sobre el tema de la libertad. Carlos Alberto Montaner
nació en La Habana en 1943 y reside en Madrid desde 1970. En la actualidad
preside la Unión Liberal Cubana y es vicepresidente de la Internacional
Liberal.
P:
Cuba ha sido condenada en Ginebra por la violación de derechos humanos, ¿qué
significa esto?
R: Que es
un grado mayor de descrédito para el gobierno; que la oposición siente una
especie de respaldo moral con esta ceremonia simbólica, pues no tiene mayor
efecto práctico. Curiosamente, el gobierno cubano se empeña en ganar una
batalla que pierde año tras año. De 14 veces ha perdido 13 y gasta una gran
cantidad de capital político en la defensa de su dictadura. Desde el punto
de vista de la estrategia es un error de Castro lo que hace año tras año. Yo
digo que el problema es su terquedad.
P:
¿Qué opina del voto de México? ¿Será cierto que el propio presidente Bush
llamó a Fox para interceder?
R: Yo
creo que el voto de México es perfectamente coherente con la política
exterior de México y con su política interior. Ellos están revisando todo lo
que es el comportamiento del gobierno con relación a la sociedad dentro de
las fronteras mexicanas.
P:
Se habla de rivalidades y purga por el poder en Cuba ante la inminente
muerte de Castro ¿Qué está sucediendo?
R: Hay un
conflicto en la clase dirigente entre los viejos revolucionarios, compañeros
de Castro, y los jóvenes “talibanes”. Los primeros ven con gran sospecha que
el peso de figuras como Otto Rivera, presidente de la Unión de Jóvenes
Comunistas, menos pero de alguna manera como Hassan Pérez, de la Federación
de Estudiantes Universitarios –a propósito entre uno y otro también ha
habido conflictos- y lo que teme la clase dirigente es que en el último
episodio de la vida de Fidel suceda lo que en el caso de Mao Tse- tung, que
dentro de una especie de revolución cultural una generación distinta ocupe
el poder.
P:
Pero también se comentan otros conflictos…
R: Sí ese
es otro elemento importante. Estamos viendo el rechazo ideológico al sistema
dentro del propio aparato de poder. La clase dirigente ha sustituido la
militancia ideológica por el cinismo y el pragmatismo. Pero ellos son los
que están ahí y se mantienen en el poder y no quieren cederlo. Sin embargo
muchos de ellos se dan cuenta que eventualmente no les quedará más remedio
que entrar en un proceso de cambio.
P:
¿Qué hay con la figura de Raúl? Se especula que puede haber un problema
entre él y su hermano…
R: Sí.
Sin duda alguna que lo hay. Aunque es el sucesor designado, Fidel, como no
se siente cómodo con una sucesión directa, vertical, hace lo de siempre:
crear estructuras paralelas de poder, que generan todos estos grupos
colaterales como del mencionado Otto Rivera. Casi todo esto circula por el
llamando Grupo de Apoyo del Comandante, su aparato de confianza. Pero a
cualquiera que herede el poder no le queda otro remedio que entrar en un
proceso de cambio y de admisión de la presencia de los demócratas tanto de
adentro como de afuera del país. Por eso lo más importante es persuadir a
todas las fuerzas políticas americanas y europeas, a todas las fuerzas
políticas democráticas, que la única evolución aceptable en el post
Castrismo es la evolución hacia la democracia y la economía de libre
mercado. Todo lo demás es inadmisible.
P:
¿Qué podrá pasar con Cuba si John Kerry gana las elecciones en EE.UU?
R: El
candidato de Cuba es Kerry. Esa fue una confidencia hecha por Ramiro Abreu,
del Comité Central. Explicó que lo que ellos esperaban con Kerry es la
normalización de relaciones políticas -con una elevación a rango de
embajador de los representantes de ambos gobiernos- pero no directamente el
levantamiento de los últimos vestigios que quedan del embargo.
P:
¿Y en cuanto al exilio?
R: El
candidato del exilio es George W. Bush. Pero ocurre que también hay
demócratas que tienen una posición firme con el gobierno cubano y a lo mejor
el proyecto que explicó Ramiro Abreu no es lo que va a ocurrir, aún cuando
gane Kerry. En esta fase de aquí a noviembre se pueden establecer vínculos y
compromisos de los dos candidatos con las fuerzas de oposición de los
cubanos.
P:
España… La elección de José Luis Rodríguez Zapatero ¿Cuál es su comentario?
R: Ya
Zapatero declaró en una entrevista al periódico El Mundo que ellos van a
mantener la misma política de presiones hacia Cuba tanto en las relaciones
bilaterales como internacionales.
P:
España como que rompió la brecha con la salida de sus tropas de Irak.
¿Cuáles serán las consecuencias?
R:
Bueno eso es un servicio bastante flaco al esfuerzo de unas cuantas
naciones, no sólo de EE.UU. Esa fue una promesa de campaña de Zapatero, que
creo se apresuró demasiado en cumplirla. Y lo peor no es siquiera eso sino
que aparentemente habló con Hipólito Mejías, de Republica Dominicana, y con
Ricardo Maduro, de Honduras, para estimularlos para que también abandonen
Irak. Creo que se convirtió así en cruzado de esa estrategia. Sin embargo ya
hubo una reunión del Canciller Moratinos con Powell y buscan –y encontrarán-
zonas de colaboración. Y, por supuesto, Cuba no va a ser un tema de
discrepancia entre Washington y Madrid y ese gobierno va a seguir adoptando
una posición de firmeza.
P:
Muchos consideran que usted es el hombre indicado para ocupar la Presidencia
en una Cuba post Castro. ¿Lo ha pensado?
R:
Realmente no creo que tenga ninguna oportunidad de que eso ocurra. Lo que sí
me gustaría es crear un gran partido político que le dé fuerzas a la
institucionalidad política de Cuba.
P:
¿Un partido liberal?
R:
Un partido de tradición liberal en el sentido moderno de la palabra que no
tiene nada que ver con el viejo liberalismo cubano.
P:
¿Usted cree que ha ido evolucionando políticamente? ¿Se ha vuelto más
radical en su posición hacia la dictadura en Cuba?
R:
Yo no he cambiado demasiado, lo que sí he aprendido. A pesar de todo, uno
aprende. Yo diría que lo que asumo es una posición mucho más crítica sobre
la historia de la República Cubana, sobre las causas que nos llevaron a este
desastre del castrismo.
|