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La columna semanal de
Carlos Alberto Montaner

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“Se estima que su columna sindicada es leída por seis millones de personas. Sus opiniones hacen que tiemblen políticos en España y América Latina ... Mantendrá su posición como uno de los más respetados periodistas de la región”.
‘The Powerful 100’, Poder, marzo de 2003.

“His syndicated column is read by an estimated 6 million readers. His opinions make politician in Spain and Latin America tremble … He will maintain his position as one of the region’s most respected journalist”.
‘The Powerful 100’, Poder, March 2003.


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Entrevista con Carlos Alberto Montaner

por Mario Noya

Cuba, UE, EEUU...
 
“ Me parece una enorme irresponsabilidad y, sobre todo, un acto de cinismo que el Gobierno español se convierta ahora en aprovisionador de armamento de un gobernante tan conflictivo como Chávez ”
El ciclo con que la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) está conmemorando el XV aniversario de la destrucción del Muro de Berlín tuvo por protagonista el pasado lunes a Carlos Alberto Montaner, que pronunció la conferencia El totalitarismo y la naturaleza humana: cómo y por qué fracasó el comunismo (la versión escrita aparecerá en el próximo número de La Ilustración Liberal).
 
Previamente conversó, durante 45 minutos, con el redactor de Libertad Digital Mario Noya. A continuación ofrecemos, agrupadas por materias (con vistas a una lectura más ágil), las declaraciones del intelectual cubano.
 
 
LA ANTIGUA EUROPA COMUNISTA, HOY
 
La reconstrucción ha sido más difícil de lo esperado porque el punto de comparación era erróneo. Se pensaba que iba a ocurrir algo parecido a la reconstrucción del bloque occidental después de la Segunda Guerra Mundial, que fue rápida, fulminante y muy exitosa. Pero lo que estaba en escombros en el mundo comunista era el sistema jurídico, la forma de realizar las transacciones.
 
Al desaparecer la propiedad privada y la economía de mercado, se había producido una especie de colapso general del entusiasmo de la sociedad por la creación de riqueza y la incorporación al trabajo. Y eso ha tenido respuestas distintas. En los países que contaban con un gran capital social y humano –por ejemplo, Checoslovaquia, Eslovenia, incluso Polonia– se produjo la reconstrucción de una manera más eficaz. Por el contrario, allí donde esos capitales eran más limitados –por ejemplo, en Bulgaria y Rusia– hubo unos enormes inconvenientes para erigir una sociedad basada en los valores y principios occidentales.
 
Poco a poco van retomando su nivel, y lo probable es que en la próxima generación los países que en los años 30 tuvieron un desarrollo científico, técnico, económico y social avanzado, como Chequia, Eslovaquia, Eslovenia y lo que fue Alemania Oriental, alcanzarán un nivel medio dentro de la UE y dejarán de ser los más pobres de la zona.
 
La desconfianza hacia el Estado es una característica que cuesta trabajo erradicar de las sociedades postotalitarias, así como la desconfianza hacia cualquier discurso político. Creo que la idea paradójica de que la salvación vendrá siempre de la mano del Estado –provocada por esa indefensión a la que condenaron los propios Estados comunistas a las sociedades– sigue pesando en pueblos que tienen que adaptarse a la libertad. Y es que la libertad, en el mundo democrático, incluye también una cierta carga de incertidumbre y responsabilidad sobre la propia vida. Eso toma tiempo.
 
– Yo creo que se están recomponiendo [los vínculos familiares y sociales], pero en algunos lugares después de episodios muy dolorosos, como cuando se entró en los archivos de la Stasi [policía secreta de Alemania Oriental] y de otros servicios secretos y aparecieron esos monstruosos informes de padres contra hijos, hijos contra padres, hermanos, amigos... Eso creó una fisura muy difícil de corregir. Pero los lazos familiares son unos vínculos tan fuertes que lo lógico es que eso se reconstruya y la familia vuelva a jugar el papel que el Estado totalitario intentó que dejara de jugar.
 
El Estado totalitario, sobre todo el comunista, es por su propia naturaleza disgregador; mientras que las sociedades tienden a agruparse, juntarse, para defender valores e intereses comunes, la principal actividad del Estado totalitario es la ruptura de esos vínculos y su sustitución por unos artificiales que aquél fabrica en los laboratorios políticos.
 
LOS ENEMIGOS DE LA LIBERTAD
 
Durante todo el siglo XX hubo una labor de demolición de los valores liberales, a cargo de cualquiera de las variantes del socialismo: el de derechas, fascista o pronazi, y el de izquierdas, procomunista, así como de una derecha conservadora también contraria a los mismos. Entre esas tres tendencias acapararon prácticamente todo el peso político durante el siglo XX, sobre todo después de la I Guerra Mundial.
 
Es muy difícil recomponer las convicciones liberales previas a 1914, que incluían un enorme respeto por la libertad y la idea de que el Estado de Derecho tenía como principal función la custodia de los derechos individuales. Ésta era la idea esencial, básicamente, en el pensamiento político inglés, con Locke a la cabeza. Todo eso se fue diluyendo.
 
Nos encontramos, a principios del siglo XXI, con un socialismo desacreditado por la realidad, con las ideas colectivistas totalmente desacreditadas por el ejercicio práctico de la experiencia comunista y de las diversas expresiones del socialismo, y, en alguna medida, con el fracaso o la crisis del Estado del Bienestar, que era como la expresión benévola de las ideas socialistas. Pero su reemplazo por el sentido de la responsabilidad y por las ideas liberales era, es y será muy difícil.
 
El principal enemigo de la libertad son las “ideas zombies” (la expresión es de Ana Palacio), esas ideas que ya están muertas pero que continúan circulando entre nosotros, como el marxismo, por ejemplo. Se desplazan, como si estuvieran vivas, y afectan sobre todo a los más jóvenes, porque ofrecen un discurso simplón muy fácilmente creíble y, por tanto, difícil de erradicar.
 
Por otra parte, el hecho de que una idea sea falsa o disparatada no supone que quede fuera de combate: la gente sigue creyendo en los ovnis y en las historias más extrañas y absurdas, y es muy difícil convencerlas de que sus percepciones son equivocadas, o de su estupidez.
 
EUROPA Y LA “PAZ PERPETUA”
 
– A mí no me preocupa el resultado electoral [en alusión al referéndum del 20-F]. Aunque la Constitución de la UE sea muy imperfecta -y ni siquiera sea una Constitución-, no me parece mal que Europa se dé un reglamento para manejar los asuntos importantes entre los 25 países que por ahora forman la Unión.
 
Lo que sí me preocupa mucho es que esa Constitución, si vamos a creer a Josep Borrell, no está hecha para lograr la paz perpetua, sino para consolidar un principio geopolítico anterior a la redacción del ensayo de Kant –que es de finales del siglo XVIII–: la idea del equilibrio de poderes, la más peligrosa y nefasta percepción de los asuntos internacionales.
 
Escuché al señor Borrell decir en la televisión que era importante la consolidación de Europa para equilibrar el peso de EEUU y China. La idea que este señor tiene de Europa no es la kantiana de lograr democracias estables para conseguir la paz perpetua, sino la de constituir un bloque fuerte para enfrentarlo potencialmente a EEUU y a China. Ese disparate es el que provocó la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la guerra franco-alemana de 1871, el que desencadenó prácticamente todos los conflictos que destruyeron Europa a lo largo de los últimos 500 años. Es decir, la idea nefasta de que los poderes den poder, un cierto equilibrio, para impedir la guerra. Como no hay forma objetiva de medir ese equilibrio, lo que sucede es que, en lugar de a la paz perpetua, esa concepción estratégica nos lleva a la guerra perpetua.
 
CUBA
 
– Yo creo que todas las experiencias son aprovechables. No sólo las del Este, no sólo las de España y Portugal, también las de Chile, Argentina y Uruguay. Pero los cubanos sabemos que, cuando se produzca el cambio en nuestro país, también será diferente.
 
Hay una enseñanza especialmente interesante en el caso español. Se decía que los españoles eran incapaces de resolver pacíficamente sus diferencias, y Franco siempre opinó que había unos demonios familiares sueltos que impedían la convivencia democrática. Sin embargo, cuando llegó el momento del cambio se demostró que eso no era cierto, que podía existir una clase política capaz de llegar a transacciones que hicieran posible la democracia. La idea de la inevitabilidad de la violencia se rompió en España y Portugal.
 
Castro no deja que ningún Gorbachov ni ningún Yakovlev [ideólogo del proceso abierto por el último líder soviético] levanten la cabeza: los aplasta, los extermina. Pero sin duda los hay; sólo que son como ciertos obispos de la Iglesia: reformistas in pectore. No pueden revelar su verdadera identidad. Seguro que los hay, porque es una experiencia tan fracasada, tan estúpida, que sin duda alguna hay mucha gente inteligente que está incómoda y que quisiera cambiar la realidad cubana.
 
– Yo no creo que con Castro vivo haya ningún diálogo, en ningún sentido, pero sí me parece muy inteligente por parte de Oswaldo Payá plantearlo como una posibilidad, como un desenlace potencial. Es un buen mensaje a los reformistas del régimen y a la oposición, y creo que nosotros, los que estamos en el destierro, debemos respaldar todas esas iniciativas: la de Payá, que es la que tiene una mayor visibilidad en el exterior, pero también cualquier otra. Marta Beatriz Roque y Vladimiro Roca están planteando otras fórmulas democráticas para salir de la dictadura.
 
Nuestra función no es elegir entre demócratas, sino arropar a todos los demócratas, hasta que llegue el momento en que la diferenciación sea posible y sea posible elegir entre diversas opciones. Pero ahora nos hace falta practicar una virtud sin la cual la democracia es imposible: la cordialidad cívica dentro del campo democrático.
 
– No creo que el Gobierno cubano deje que se celebre [la Asamblea que pretende organizar Marta Beatriz Roque en La Habana, con asistencia de personalidades extranjeras]. Pero, como en el caso del Diálogo Nacional de Payá, me parece que es una iniciativa valiosa y la respaldo: es bueno que se lleve a buen fin, aunque sé que el Gobierno cubano no va a permitir que eso suceda. Pero eventualmente algo así sucederá en Cuba: algún día habrá asambleas de ese tipo, con invitados como Walesa, Havel, Gorbachov o Yakovlev, y, por supuesto, algún día habrá un diálogo nacional entre los demócratas de la oposición y los reformistas del Gobierno, y entre todos vamos a reemplazar la dictadura por un sistema democrático. Cuba no puede seguir siendo la excepción totalitaria en un mundo en que el comunismo ya ha desaparecido de Occidente.
 
– Yo creo que la iniciativa cubana de buscar el fin de la presión europea, canalizada a través del Gobierno de Zapatero, tiene un elemento de traición a los principios y valores democráticos [por parte de éste]. El planteamiento del Gobierno de Zapatero no estaba encaminado a debilitar la dictadura, que es lo que uno esperaría de una democracia como la española, sino a tratar de proteger y ayudar a la dictadura cubana en un momento de descrédito internacional muy grande. Afortunadamente, la posición de checos y, a última hora, de alemanes fue muy interesante, porque impidió, en la redacción final del documento de la UE, que el Gobierno español dañara de una manera sustancial los intereses, valores y principios de los demócratas en Cuba. Lo que se consiguió fue un tipo de proposición tan incómoda para la dictadura que el propio Castro la denunció, pero eso no se debió a la proposición española, sino a la inteligente mediación de los checos y los alemanes.
 
Lo que favorece el cambio en Cuba es la posición frontal y clara de condena a la dictadura: eso es lo que estimula a los reformistas dentro del país. Cualquier mensaje ambiguo, como el que España intentó lanzar, lo que hace es fortalecer la idea de que no hay un rechazo internacional a las posiciones del Gobierno cubano y, por lo tanto, hay una especie de convalidación de ese comportamiento. Por el contrario, cuando la posición es de condena frontal, eso estimula a los que defienden el cambio dentro del país.
 
IBEROAMÉRICA
 
Hay un resurgimiento de diversas formas de populismo, entre otras cosas porque las ideas de libertad no calaron profundamente; lo que se produjo fue la Década Perdida de los 80, una especie de aceptación del fracaso del populismo pero sin que ello implicara el triunfo de las ideas liberales.
 
La excepción es Chile, donde -después del establecimiento de la democracia y durante 15 años- diversos gobiernos, entre ellos el socialista, han adoptado firmemente posiciones liberales, con el mayor éxito, en el terreno político y económico. Por eso Chile está a la cabeza de América Latina en desarrollo económico. Pero hay una especie de voluntad de no aprender en cabeza ajena: no quieren aprender en cabeza chilena, y en algunos pueblos prefieren volver a realizar experimentos que han fracasado cuarenta veces y que fracasarán en el futuro.
 
Yo creo que la próxima década va a ser turbulenta. El elemento más peligroso es Chávez, porque tiene una vocación imperial. Es una especie de napoleoncito caribeño que va a hacer bastante daño en todo el continente; ya lo está haciendo. Y luego se van a revitalizar todas esas tendencias antiliberales, antimercado, antilibertad, que traerán un mayor nivel de pobreza y crisis para todo el continente.
 
– Una de las muestras de cinismo más lamentables que he visto en los últimos años fue cuando el Gobierno de Zapatero le negó los seis viejos aviones Mirage a Colombia en nombre de la supuesta voluntad del Gobierno español de no entrar en un conflicto militar como el que sufre ese país, una democracia que lucha por mantener sus libertades frente a las narcoguerrillas comunistas y los paramilitares.
 
Sin embargo, ahora le vende seis barcos de guerra a Venezuela, que sólo pueden tener un objetivo: Colombia. Esos barcos no son para enfrentarse a la Marina norteamericana, no son para enfrentarse a Brasil: el único enemigo posible es Colombia. Me parece una enorme irresponsabilidad y, sobre todo, un acto de cinismo que el Gobierno español se convierta ahora en aprovisionador de armamento de un gobernante tan conflictivo como Chávez.
 
LA SEGUNDA ADMINISTRACIÓN BUSH E IBEROAMÉRICA
 
– Generalmente Iberoamérica es la zona donde se ejerce con mayor intensidad lo que los norteamericanos llaman “benigna negligencia”, y eso seguirá siendo así en los próximos cuatro años. Al no existir ya la Guerra Fría, no creo que EEUU tenga un mayor empeño en tratar de ordenar lo que muchos latinoamericanos quieren desordenar.
 
Lo probable es que en los próximos tiempos veamos lo que hemos visto a lo largo de las últimas décadas: un mayor interés de los Estados Unidos en los asuntos europeos, en el Medio Oriente, en Asia. La excepción es Venezuela, porque ahí hay una especie de aprovisionador de petróleo que aporta entre el 13 y el 16 por ciento del oro negro que importa. EEUU tendrá que buscar un reemplazo para esas importaciones o formas de asegurarse dicho aprovisionamiento

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