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Carlos Alberto Montaner: "Sólo debe levantarse el embargo a cambio de
libertad para los presos políticos y el cumplimiento de los derechos
humanos" |
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Entrevista por:
J.J. Mercado y Arturo J. Mengual
http://www.ude.uni.cc
Carlos Alberto Montaner es escritor,
conferenciante y periodista, además de ser el presidente de la Unión Liberal
Cubana. Entre sus obras, destaca "Manual del perfecto idiota latinoamericano",
"No perdamos también el S. XXI", "Cómo y por qué desapareció el comunismo",
"Las raíces torcidas de América Latina" o "Cuba: un siglo de doloroso
aprendizaje". También colabora como columnista en numerosos medios de
comunicación.
Antes de entrar en el caso cubano, me
gustaría entrar a valorar la situación general de América Latina y lo
primero que tengo que preguntarle es ¿porqué ha llegado ha llegado a la
situación actual? ¿Cómo no ha podido o no ha sabido seguir la senda de
progreso marcada por EE.UU. o la siempre tan cercana España?
Yo creo que hay una combinación entre una tradición populista muy fuerte
y un evidente fracaso del Estado, que funcionar con un mínimo de eficiencia
para que los ciudadanos lo aprecien. Si no hay una cierta calidad en las
instituciones y si las políticas públicas son contraproducentes lo que
sucede es que se acelera el divorcio entre la sociedad y el Estado y el
desprecio por las instituciones republicanas (Estado de Derecho, separación
de poderes, respeto por los derechos individuales...). Esto explica que sean
sociedades donde no arraiga la democracia ni las ideas liberales, que son
las que han traído la prosperidad y el sosiego a países como España o Chile.
Y hecho el diagnóstico ¿Cuál es la senda
que deben seguir estos países para subirse al tren del progreso?
Las recetas son muy difíciles porque el punto de partida de los cambios
fue siempre la labor de la clase dirigente. No fueron revoluciones ni
cambios que surgieran de la masa hacia la cúpula dirigente, sino a la
inversa. A veces esos cambios se hicieron por presiones internacionales o
por la fuerza, y otras con procedimientos democráticos (Nueva Zelanda,
Irlanda, Hong-Kong) pero lo que no podemos esperar es que una porción
mayoritaria de la sociedad se convenza de las virtudes de las ideas
liberales y proceda a cambiar el modelo político. Y eso nos sucede porque
las ideas colectivistas y dirigistas están mucho más cercanas a la intuición
popular (si tú le preguntas a alguien, por ejemplo, si los precios los debe
fijar el mercado o un graduado de Harvard, nunca elegirá al primero porque
es contrario a la intuición). Por lo tanto, si los cambios más importantes
se han producido por la actuación de las élites, la labor más importante hay
que hacerla en la educación de la clase dirigente.
Hoy se habla constantemente del
multiculturalismo ¿Cree usted que existen valores universales?
En Occidente existen ciertos valores que son los que definen este mundo
nuestro, nacidos esencialmente durante la Ilustración. Pero lo más
importante es que en Occidente es donde existe la posibilidad de que los
seres humanos encuentren un denominador común que es el respeto por los
derechos individuales, el límite legal a la autoridad y el reconocimiento de
que el único patriotismo posible es el que emana de las leyes, de la
igualdad jurídica y no de la sangre ni del suelo, que siempre nos conduce al
horror. Lo que nos hermana en Occidente es precisamente la idea de que todos
cabemos en un cuerpo legal que nos protege más allá de todas las
características adjetivas. Ese espacio legal que se empezó a construir en
Grecia, esa idea de los derechos naturales es el corazón del mundo
occidental y es lo único en lo que podemos coincidir con una cierta
esperanza de crear una sociedad habitable para todos.
Entrando ya de lleno en el tema cubano.
Me ha llamado la atención una frase suya según la cual "los tiranos no caen
del cielo sino que nos los ganamos a pulso" y que ese es, tristemente, el
caso de la sociedad cubana.
Lo que ocurrió en la sociedad cubana fue que desde los años 20 los
cubanos empezamos a cultivar la más perniciosa de las ideas que es la idea
del revolucionario que nos va a traer la felicidad con la pistola. Es decir,
nos alejamos de la esencia de lo que es el pensamiento republicano según la
cual el Estado no va a decidir cual es la felicidad sino que va a crear unas
instituciones para que los seres humanos se muevan en la dirección que
libremente elijan, todo ello regulado mediante un sistema de leyes y un
método democrático de tomar decisiones. Esto fracasó en Cuba y el día que
apareció Fidel Castro los cubanos salimos a aplaudirle delirantemente
depositando nuestra capacidad de tomar decisiones en las manos de un
aventurero con la cabeza llena de fantasías.
¿Cuál es actualmente la situación
económica de un cubano medio?
Es una vida muy miserable. Quien quiera conocerla no tiene más que
convivir con una familia cubana durante quince días o, simplemente, ver
Habana Blues o Suit Habana, que son películas en las que se describe la
miseria de este país que se ha ido calcutizando de una manera horrenda. Un
país que tenía una renta per capita de un tercio más alto que el de Chile y
casi el doble que el de España y que 47 años más tarde es un verdadero
desastre desde todo punto de vista.
¿Se sabe aproximadamente cuál es la cifra
de muertos que ha causado hasta ahora la revolución cubana?
Hay un estudio que va a publicarse próximamente, bastante detallado, que
habla de 17.000 muertos, lo que para el tamaño de la sociedad cubana es una
tragedia inmensa.
Yo supongo que Castro, como el Che y
tantos otros, en un principio se creyeron sus propias consignas pero, ¿es
posible que Castro siga hoy creyendo en la utopía socialista?
Castro adquirió una visión radical y marxistoide de la economía y de la
sociedad cuando tomó una serie de cursillos que daba el PC en la Habana
durante 3 semanas y con eso él armó un diagnóstico y una respuesta para
Cuba. Es, además, un hombre cuya característica principal es la terquedad.
Basta con ver la fidelidad a su propia imagen: es un hombre disfrazado de
Fidel Castro, con su barba y su uniforme, que no se ha movido un milímetro
de la imagen que él construyó para darse cuenta que un tipo así no cambia,
ni aprende, ni olvida. Es como una piedra. Así que yo sí creo que es un
hombre convencido del ideario comunista, que le ha servido, además, como
justificación para ejercer despóticamente el poder. Y en cuanto a los
resultados, hay que tener en cuenta que él construye una imagen exterior
basada en la superstición de un país feliz donde la pobreza está igualmente
repartida entre todos los ciudadanos, y así de las carencias y las
necesidades del pueblo cubano hacen la virtud de la austeridad: un pueblo
austero que no necesita esas cosas superfluas como comer cada cierto tiempo
o tener diversiones o pasear, cosa que se reserva la clase dirigente para
ellos, por supuesto.
¿Y cuál es la opinión de los cubanos con
respecto al régimen?
Yo creo que es muy mala, y que quisieran que cambiara. Pero en los
regímenes totalitarios en donde el estado asume la facultad de pensar por el
resto de la gente, construye un discurso y arma a la sociedad como si fuera
un coro para que ese coro repita el mensaje de la revolución, lo que la
gente piensa, dice y hace son cosas que no tienen generalmente ninguna
coherencia.
¿En qué consiste exactamente el embargo
de los EEUU y cuáles son sus efectos?
EEUU es el primer socio comercial en materia agrícola que tiene Cuba, es
la primera fuente de divisas del país, es la primera fuente de estabilidad
política y es el principal suministrador de ayuda humanitaria a través de la
iglesia y de la sociedad civil norteamericana, diez o quince veces más de
todo lo que aporta la UE. Dicho esto hay que decir que el embargo consiste
en que los norteamericanos no pueden gastar dinero en Cuba, lo que se
traduce en que no hay turismo en el país, y en que el gobierno cubano no
tiene acceso a créditos. Eso se fundamenta en dos cosas: en la confiscación
de las propiedades americanas en los años 60 sin compensación, y en la
realidad de que son dos países enemigos. Cuba ha declarado muchas veces que
su proyecto político más importante es destruir a los EE.UU. y el modo de
vida occidental. Por lo demás, Cuba puede comerciar con el mundo entero y
todos los países pueden darle créditos. Todos aquellos países que se lo han
dado, por cierto, han descubierto que no les paga (debe a los españoles más
de 1000 millones de dólares, a los argentinos 1600, a los japoneses
1800...).
Y, ¿es conveniente?
Yo soy partidario de que se levante el embargo a cambio de libertad para
los presos políticos y el cumplimiento de los Derechos Humanos. Cuando me
dan el argumento de que si los turistas americanos van a cambiar el destino
de Cuba yo no veo porqué los turistas americanos van a lograr lo que no
logran los turistas españoles, que además hablan español. De manera que yo
creo que es muy bueno que se conserve esa presión económica sobre el Régimen
porque, además, los cubanos hemos descubierto algo que ya explicó Saint-Simón
en el s.XIX y es que generalmente lo que es bueno para el gobierno es malo
para la sociedad, y al revés. Cuando el gobierno cubano carece de recursos
tiene que abrir la mano y permitir ciertas actividades a la sociedad,
precisamente porque no puede sostenerla y en el momento en el que el
gobierno cubano recupera un cierto pulso económico, como ahora con el
subsidio venezolano, lo que inmediatamente hace es una involución de
carácter económico y recorta a la sociedad los beneficios que antes le había
concedido.
¿Cómo cree que terminará la pesadilla?
Yo creo que de nuevo hay otro espasmo revolucionario de la mano de Chávez
que nos devuelve a los años 60 y 70. Me parece que el desenlace final de
toda esta pesadilla es la muerte por razones biológicas y la evolución del
sistema a partir de ese momento. Es un hombre bastante enfermo y lo más
probable es que en los próximos dos o tres años salga de combate. Yo creo
que la cúpula dirigente cubana se da cuenta que tiene que haber un cambio
que, aunque intenten controlar, no creo que sean tan insensatos de pensar
que vaya a existir para siempre ese modelo político contrario a la
naturaleza humana y al sentido de la Historia, que es el Comunismo.
Para terminar hablando del Liberalismo,
usted afirma que "en nuestras sociedades no prevalecen los valores liberales
y que, particularmente, en España, pedir el voto para el Liberalismo es como
pedirle peras al olmo". ¿Tan difícil es vender la Libertad?
Es bastante difícil. Lo que ha pasado es que los otros partidos políticos
han terminado por aceptar las fórmulas liberales en cierto grado. Pero la
mentalidad más común, también abonada por el franquismo, es la del sueño del
funcionario, que no quiere jugársela en el mercado y que prefiere la
protección y la seguridad por encima de todo, lejos de la idea de la
libertad del individuo que lucha por su propia vida con sus propios medios.
Enero 10, 2006
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