Hay un hombre sentado en el trono / que se perpetúa como un verdugo
/ y promete a todos un futuro / feliz feliz feliz.
Porno para Ricardo
El cubano Gorki Aguila, líder de la
banda punk Porno para Ricardo, ha llegado a los Estados Unidos para
iniciar lo que él ha denominado Freedom Tour. No debe extrañarnos
que emplee el término ``libertad'' a la hora de definir una gira en la que
promoverá su disco Rojo desteñido. Conviene recordar que el
movimiento punk cobró fuerza en Inglaterra en la década de los
setenta como respuesta, en gran medida, al desempleo y una situación
social que condenaba a muchos jóvenes a la marginación.
Gorki sabe mucho (más de lo que quisiera) de marginación. Nació bajo la
dictadura cubana y a sus cuarenta años sus experiencias vitales están
relacionadas con la escasez, la represión, el temor y la persecución
política. Este artista con alma destroyer y rompepelotas podría
haber elegido el estilo de la nueva trova cubana y ser uno más de la
escuela que todavía se inspira en las letras de Silvio Rodríguez, cantante
emblemático del estalinismo puro y duro versión caribe-castrista. Pero
desde pequeño soñaba con ser un rockero de rompe y rasga y no un cantautor
preocupado por el unicornio azul.
Era inevitable. Gorki Aguila encontró una referencia ajustada al
contexto de su país en la estética y el contenido revulsivo de grupos como
The Sex Pistols, Los Ramones o The Clash. Del implacable y duro realismo
socialista uno sólo puede defenderse devolviéndole la patada con letras
descarnadas y sangrantes que sacan a flote las heces de un sistema
putrefacto. También era inevitable que a este enfant terrible lo
intentaran noquear por su osadía e irreverencia, negado a prestarse a la
burda pantomima. Por eso en dos ocasiones las autoridades cubanas lo han
detenido bajo acusaciones de peligrosidad social, un arma frecuente de las
tiranías contra la propagación de la verdad que las desenmascara.
Gorki ha venido por primera vez a Miami, la capital de la diáspora
cubana, y se ha expresado como el hombre libre que decidió ser desde
temprana edad. Los hermanos Castro y su nomenklatura habrían
querido que se hubiese conformado con ser el hombre nuevo y agachado, pero
el muchacho les salió rebelde y con muchas causas. En un país como Cuba
hay que ser muy heavy, muy destroyer y muy rompepelotas para
levantarte cada mañana con el firme propósito de soltar lo que piensas.
Fuera y dentro de la isla el vocalista de Porno para Ricardo ha repetido
que se ha sentido y se siente asustado. Un miedo que se interioriza y
puede acabar por atenazar el alma. Pero en su diario ejercicio de escupir
verdades como puños ha conseguido orillar el espanto y ser dueño de su
dignidad.
Gorki se ha paseado con una camiseta roja cuyo logo reza 59. El año
del error. Mejor dicho imposible. Un año fatídico, 1959. Los cubanos
vendieron sus almas al diablo y desde entonces sólo hay oscuridad. Con
desparpajo y sin dramatismos lo denuncia a quien quiera escucharlo. Será
por eso que él y su grupo no pudieron subirse al escenario habanero donde
Juanes, Miguel Bosé y otros artistas caminaron en la cuerda floja de los
eufemismos para darle esquinazo al meollo del asunto: la junta militar
castrista es una inmundicia injustificable. Dos días después del concierto
el diario español El Mundo le dedicó un acertado editorial titulado
``Juanes y cía desaprovechan su oportunidad''.
Gorki Aguila confía en que el gobierno cubano le permitirá regresar a
La Habana, donde lo esperan su hija, sus amigos y los miembros de su
banda. Entretanto anda suelto por el mundo y llamando las cosas por su
nombre. Distendido y con sentido del humor, en una rueda de prensa declaró
que si la libertad de Cuba pasa por la muerte de los Castro, pues que se
mueran de una vez porque el mal de su país, insistió, se llama Fidel y
Raúl. Así hablan los hombres libres. Y es que la verdad siempre es
heavy.